Entras a Amazon y ves una bombilla inteligente por 8 dólares. Luego ves la de Philips Hue por 50 dólares. Hacen lo mismo: se encienden, se apagan y cambian de color. ¿Nos están estafando las grandes marcas?
La respuesta corta es: depende de lo exigente que seas. Hemos probado ambas y aquí están las diferencias reales que nadie te cuenta en la caja.
1. La riqueza del color (CRI)
Aquí es donde se nota el dinero. Las bombillas baratas suelen tener unos verdes y azules muy bonitos, pero sufren para hacer un buen amarillo o turquesa. A menudo, el color se ve "lavado" o pastel.
Las marcas premium como Philips o LIFX tienen diodos dedicados para blancos cálidos y fríos, logrando colores vibrantes y exactos que realmente decoran la habitación.
2. La estabilidad de la conexión
- Bombillas WiFi (Baratas): Se conectan directamente a tu router. Si pones 10 bombillas, puedes saturar tu WiFi y hacer que Netflix vaya lento. A veces "pierden la conexión" y tienes que reiniciarlas.
- Bombillas Zigbee (Philips/Ikea): Usan un "puente" o hub. No cargan tu WiFi y crean una malla entre ellas. Son balas: pulsas el botón y se encienden al instante, sin el pequeño retraso ("lag") de las baratas.
3. Conclusión
Para empezar, una marca económica como Tapo o Wiz es perfecta. Pero si buscas crear escenas de cine inmersivas o sincronización con música, la inversión en Philips Hue se paga sola en calidad y durabilidad.
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